Antes de que la prenda entre a la máquina de corte, ya está definido cuánto vas a gastar en tela. Esa decisión se toma en la tizada — y es la única etapa del proceso donde unos milímetros bien resueltos se multiplican por cada prenda que produzcas.
Armo la distribución de tus moldes sobre el ancho de tu tela buscando el máximo aprovechamiento real. No es acomodar piezas hasta que entren: es probar distribuciones hasta encontrar la que menos tela consume sin romper ninguna condición técnica.
Cada pieza respeta su sentido de hilo. El orden de corte queda contemplado. Y como la tizada queda en digital, cada repetición te cuesta menos que la anterior: se reutiliza, se ajusta y se vuelve a usar.
Para marcas y empresas que cortan en serie y no quieren dejar tela — ni plata — en el piso.
Si producís de a pocas unidades y una sola vez, la tizada te resuelve poco. Si repetís temporada tras temporada, cada punto de aprovechamiento que ganás se te devuelve en cada tirada.
Según a dónde vaya la tela, la tizada se arma distinto. Estas son las tres que hago.
La tizada industrial, para cortar tu tirada completa. Se arma con la curva de talles real y las cantidades que vas a producir, porque de eso depende cómo se encastran las piezas entre sí.
Otra lógica: se piensa desde el pliego de impresión y desde cómo cae el diseño sobre cada pieza. Se entrega en PDF a escala real, listo para imprimir sin recalcular nada.
Para validar el consumo antes de comprometer una tirada completa. Te dice cuánta tela necesitás por prenda antes de que la compres, no después.
Antes de distribuir una sola pieza controlo el archivo: que no falte ninguna, que estén aprobadas y escaladas, que el sentido de hilo esté declarado y que no haya datos mal cargados. Una tizada armada sobre un archivo con problemas multiplica ese problema por cada prenda que cortes. Si encuentro algo, te lo digo antes de seguir.
No con el ancho que dice la etiqueta del rollo, sino con el que te queda después de descansar la tela, descontar orillos y descontar defectos de borde. Esa diferencia de unos centímetros es la que decide si una pieza entra o no entra, y es donde se pierde tela sin que nadie lo note.
Ensayo variantes y comparo el aprovechamiento de cada una. Las restricciones técnicas —sentido de hilo, pelo de la tela, rapport del estampado— no se negocian: se resuelven dentro de ellas.
Nativo de Audaces, PLT, ASTM, AAMA o PDF. Si vas a plotter, sale lista para plotear. Si vas a estampa, entrego el PDF con la ubicación de los moldes y el aprovechamiento resueltos, y las indicaciones necesarias para que un robot de corte láser unicapa lo corte correctamente. El archivo llega a producción sin que nadie tenga que interpretarlo ni rehacerlo.
Con estos cuatro datos la tizada se arma sobre información real. Sin ellos, el resultado no es confiable y prefiero decírtelo antes que entregarte algo que no sirve.
Aprobados y escalados, preferentemente en formato Audaces. Si los tenés en cartón, primero hago la digitalización y después la tizada.
El real, medido, descontando orillos. Si no lo tenés a mano, te digo cómo medirlo.
Con las cantidades por talle. De eso depende cómo se encastran las piezas y cuánta tela se aprovecha.
Si tiene sentido, pelo o rapport. Son condiciones que cambian por completo la distribución posible. Y si tu archivo combina varias telas, necesito esa aclaración para cada una: cada tela lleva su propia tizada.
Es la distribución de todas las piezas de tus moldes sobre el ancho de la tela, resuelta en computadora antes de cortar. Define cuánta tela consume cada prenda. Al hacerla en digital se prueban muchas distribuciones en poco tiempo, se mide el aprovechamiento con precisión y el resultado se reproduce igual en cada tirada.
Los moldes aprobados y escalados, preferentemente en formato Audaces; el ancho útil real de la tela, es decir el que te queda después de descansarla y descontar orillos y defectos de borde; la curva de talles con las cantidades por talle; y si la tela tiene sentido, pelo o rapport. Si tu archivo combina varias telas, necesito esa aclaración para cada una. Y si no tenés los moldes en digital, primero hago la digitalización y después la tizada.
En el formato que use tu empresa: nativo de Audaces, PLT para plotter, DXF en estándar ASTM o AAMA, o PDF. Si vas a estampa o sublimación, el PDF sale a escala real, con la ubicación de los moldes y el aprovechamiento ya resueltos.
Por mi experiencia, alrededor de un 5% más de aprovechamiento respecto de una tizada armada a mano — y a eso sumale las horas que deja de llevar armarla. No todas las prendas mejoran igual: hay moldes donde la ganancia es clara y otros donde la distribución ya estaba bien resuelta y el margen es mínimo. Donde mejor se ve es en el largo de la tizada: si la tuya termina midiendo 7 cm menos por capa y tendés 100 capas, son 7 metros de tela que no compraste en un solo corte. Multiplicá eso por los cortes de tu temporada. Y si querés el número exacto de tu caso, el informe de aprovechamiento te da el porcentaje real de tela usada y desperdiciada, comparable contra lo que venías consumiendo.
Sí, con una aclaración importante: yo no incorporo la estampa al molde — eso lo hace tu diseñador gráfico. Lo que entrego es el archivo preparado: la ubicación de los moldes y el aprovechamiento de tela ya resueltos, en PDF a escala real, con las indicaciones necesarias para que un robot de corte láser unicapa lo corte correctamente. Sobre ese archivo tu diseñador monta el diseño.
Sí. Todo el proceso es digital, así que trabajo con marcas de todo el país y de Latinoamérica. Los archivos se envían y se reciben por mail, siempre.
Si tus moldes todavía no están en digital, o si el calce no está resuelto en todos los talles, la tizada no es por donde conviene empezar. Mirá en qué etapa estás.
Ver todos los serviciosContame qué producís y con qué tela trabajás. Te digo si la tizada es la etapa que te conviene resolver ahora, o si hay algo antes que arreglar.
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